Es evidente que nuestros rasgos físicos son un legado directo de nuestro linaje. Pero ¿qué pasa con lo que no se ve? ¿Heredamos también los billones de bacterias que viven en nuestro intestino?
Si alguna vez te has preguntado por qué en tu casa todos parecen tener el "estómago delicado" o por qué compartes ciertas tendencias digestivas con tus abuelos, la respuesta es fascinante: sí, existe una herencia microbiana, pero no funciona exactamente igual que el color de tus ojos.
La transmisión vertical
El primer contacto con tu herencia bacteriana ocurre en el momento de nacer. En ciencia, esto se conoce como transmisión vertical.
Durante el parto (especialmente si es vaginal) y a través de la lactancia materna, la madre transfiere una "semilla" inicial de bacterias al bebé. De hecho, estudios recientes sugieren que las cepas bacterianas específicas de tu madre pueden persistir en tu intestino durante años, actuando como una firma familiar invisible.
Sin embargo, esto es solo el comienzo. A medida que creces, tu entorno moldea esa comunidad. Entonces, ¿dónde entra tu genética?
Tu ADN marca el terreno de juego
Aquí es donde la genética se vuelve crucial. Imagina que tu cuerpo es un jardín. Las bacterias son las semillas, pero tu ADN determina la calidad del suelo.
Aunque no heredes una bacteria específica como si fuera un gen, sí heredas de tus padres la "genética del huésped". Tu código genético dicta:
- La estructura de tu mucosa intestinal.
- La composición de tu sistema inmune.
- Cómo metabolizas ciertos nutrientes.
Esto crea un ambiente muy selectivo. Tu genética crea un "clima" interno que hace que ciertas bacterias de tu herencia prosperen y otras no. Por eso, aunque dos personas coman exactamente lo mismo, sus microbiotas serán diferentes: porque el terreno de juego que heredaron de sus ancestros es distinto.
¿Por qué toda mi familia tiene el estómago delicado?
Esta es una de las dudas más frecuentes. Si tus padres y tus abuelos sufrían de digestiones pesadas, es muy probable que tú también tengas esa predisposición. Y la causa es una mezcla de dos factores:
- Genética compartida: Variantes genéticas hereditarias (como las que analizamos en tellmeGen) que pueden predisponer a la inflamación o a sensibilidades alimentarias.
- Microbiota familiar: Al convivir, las familias comparten dieta, estilo de vida y entorno, lo que tiende a homogeneizar la flora intestinal de todos los miembros del hogar.
Saber que provienes de una familia con ciertas características digestivas te da la ventaja de poder cuidarte mejor.
Tu microbiota es única, como una huella dactilar, pero lleva el eco de tu historia familiar. Eres el resultado de la genética de tus padres y del entorno que compartes con ellos.
