Te miras al espejo. A veces ves esa línea de expresión que jurarías que ayer no estaba, o ese brote de acné que aparece justo antes de un evento importante, a pesar de que ya hace años que dejaste la adolescencia atrás. Nos han enseñado a culpar al estrés, al sol o a esa onza de chocolate de más. Y aunque todo influye, la verdadera respuesta a por qué tu piel se comporta como lo hace está escrita en un código mucho más profundo.
¿Por qué mi piel envejece así?
Esto sucede porque la genética y el envejecimiento facial van de la mano.
Tu predisposición a generar colágeno, tu capacidad para luchar contra los radicales libres o la eficacia de tus procesos de regeneración de tejidos son rasgos hereditarios.
La verdad sobre las líneas de expresión
Muchas personas se preguntan si las arrugas son genéticas. La respuesta corta es: en gran parte, sí.
No se trata de que heredes la arruga exacta de tu padre en la frente, sino que heredas la estructura de tu dermis. Algunos genes determinan la facilidad con la que tu piel sufre glicación (un proceso que rigidiza el colágeno y provoca flacidez). Si tus genes dicen que tu protección natural contra la degradación del colágeno es baja, las arrugas aparecerán antes, independientemente de cuánta crema hidratante uses.
Acné: No siempre es culpa de la dieta
A menudo nos torturamos pensando que no nos lavamos bien la cara, pero la ciencia nos dice que el acné es genético en un alto porcentaje de casos.
Existen variantes genéticas que influyen en la producción de sebo y en la respuesta inflamatoria de tu piel ante las bacterias. Saber si tu ADN te predispone a la inflamación cutánea puede cambiar tu estrategia: menos exfoliación agresiva y más productos calmantes o tratamientos dirigidos desde el interior.
Epigenética: Tú tienes el control del interruptor
Existe una gran diferencia entre la edad que dice tu DNI (cronológica) y la capacidad real de envejecimiento epigenético de tu organismo. Aquí entra en juego el envejecimiento epigenético. Mientras que tu ADN no cambia, las marcas químicas que se adhieren a él y le dicen "enciéndete" o "apágate" sí pueden modificarse por tu estilo de vida.
La relación entre epigenética y envejecimiento es la clave de la medicina preventiva anti-aging. Factores como la exposición solar, el tabaco, la contaminación o el estrés pueden acelerar este reloj biológico.
¿Qué nos dice la ciencia hoy?
Al estudiar la relación entre epigenética y envejecimiento, descubrimos que podemos "frenar" ciertos procesos. No podemos cambiar los genes que heredamos, pero sí podemos influir en cómo se expresan.
Si en tu test de ADN de tellmeGen descubres que tienes un riesgo alto de fotoenvejecimiento, puedes actuar sobre el envejecimiento epigenético (sí, esa huella que el ambiente deja en tus genes) extremando la fotoprotección. Estás usando la información para modificar el resultado.
Entender la conexión entre epigenética y envejecimiento te empodera: pasas de ser una víctima de tu herencia a ser el gestor de tu salud.
Cosmetogenómica: El futuro del cuidado personal
La cosmetogenómica nos permite personalizar nuestra rutina basándonos en evidencias científicas.
Un test genético,te permite saber:
- Si tu piel tiene problemas para retener la hidratación.
- Tu capacidad de defensa antioxidante.
- Tu riesgo de desarrollar manchas o varices.
En tellmeGen creemos que la información es el primer paso para el autocuidado. Saber si las arrugas son genéticas en tu caso particular o si debes preocuparte más por la flacidez te ayuda a cuidar tu salud.
