En unos días comienza el nuevo curso escolar y con ello, los madrugones diarios, se repite un conflicto habitual en miles de hogares: estudiantes a los que les resulta casi imposible conciliar el sueño temprano y que se despiertan exhaustos al sonar la alarma.
A menudo esto se atribuye a la falta de disciplina o al uso nocturno de pantallas. Aunque los hábitos influyen, la ciencia demuestra que también existe un factor biológico: la predisposición genética. Tu ritmo circadiano y tu predisposición al descanso están determinados internamente en tu ADN.
¿Por qué no todos los estudiantes rinden igual por la mañana?
Alondras vs. Búhos: El cronotipo está en tu código genético
El reloj biológico de cada persona determina su cronotipo, es decir, la sincronización natural de sus ciclos de sueño y vigilia:
- Cronotipo Matutino ("Alondras"): Se despiertan con energía a primeras horas del día y su pico de rendimiento cognitivo ocurre por la mañana.
- Cronotipo Vespertino ("Búhos"): Tienen dificultades para dormirse temprano, rinden mejor hacia la tarde o noche y sufren enormemente con los madrugones.
- Cronotipo Intermedio: El perfil más común, capaz de adaptarse con mayor flexibilidad a los horarios convencionales.
El choque biológico: Social Jetlag escolar
Cuando un estudiante de cronotipo vespertino se ve obligado a levantarse a las 6:30 h para ir al colegio o a la universidad, se produce el llamado jetlag social. En este tipo de personas despertarse muy temprano puede coincidir con una fase circadiana todavía orientada al sueño, lo que puede afectar a su atención, memoria y estado de ánimo.
Los genes que regulan cómo y cuándo dormimos
El ritmo circadiano está controlado por una red compleja de genes "reloj" en el núcleo supraquiasmático del cerebro:
- Gen PER3 (Period Circadian Regulator 3): Presenta variaciones estructurales asociadas directamente con la preferencia matutina o vespertina. Variantes específicas de este gen se relacionan con el hecho de que una persona necesite más horas de sueño o sea especialmente vulnerable a la falta de descanso.
- Gen CLOCK y PER2: Regulan la velocidad de nuestro reloj interno. En algunas personas, este reloj dura ligeramente más de 24 horas, retrasando de forma natural el momento de sentir sueño.
- El retraso de fase en la adolescencia: Durante la pubertad, se produce un cambio hormonal biológico que retrasa la liberación de melatonina alrededor de una hora según algunos estudios. Exigir a un adolescente madrugar equivale a pedirle a un adulto que empiece su jornada laboral a las 4:00 a. m.
Deja de pelear con la alarma cada mañana y descubre qué necesita realmente el organismo de tu familia. La dificultad para madrugar o la falta de energía matutina no es cuestión de pereza, sino una respuesta biológica escrita en el código genético. Con el test de ADN de tellmeGen, obtendrás las respuestas científicas para comprender mejor su reloj interno, optimizar el descanso y transformar la rutina diaria en casa. Invierte en su bienestar hoy mismo.

